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CONSUELO DE TONTOS

En mi calle, una de las tantas cercanas al microcentro de Bernal y por consiguiente a la Sede Policial, ocurren hechos delictivos que poco difieren del lo que ocurre en el resto de la ciudad, del Distrito o zonas aledañas. Asaltos a mano armada, arrebatos furtivos, vecinos que se defienden a tiros de los delincuentes, robos de automóviles, ya sea enteros o por partes, etc.
Estos hechos, que no siempre se denuncian nos muestran una realidad a la que no le encuentran la forma de contener. Esta realidad marca con números casi exactos que ahora hay más robos y también muchos mas presos en las cárceles, vergonzosamente superpobladas, a las que los Derechos Humanos no han llegado.
Así las cosas, como los números mandan, a manera de consuelo de tontos aparecen estadísticas indicando que en el año 2000 había 38.000 presos por robar y ahora en 2011 hay mas de 61.000 lo que significa aproximadamente unos 150 ladrones presos por cada cien mil habitantes. Ampliando los datos estadísticos (y aquí viene el consuelo…) en Brasil hay 253 ladrones presos por cada cien mil habitantes. En Chile 304 y en Uruguay 261. Entonces podríamos pensar que en este, nuestro país; o hay menos ladrones que en los países vecinos, o nuestra Policía los detiene menos, o nuestra Justicia los perdona más.
No es este un pensamiento menor si agregamos otros datos como que, tres de cada cuatro presos de nuestra Argentina no tienen condena y casi un tercio de ellos esperan ser declarados inocentes cuando reciban sentencia.
En esta marea de vericuetos legales, proyectos y anuncios de medidas, la vida se n os va acomodando a un impensado cambio de pensar en la propiedad como algo más transitorio o efímero, en lugar de sentirlo como un Derecho Humano fundamental. Pero los delitos aumentan y las medidas se dirigen a sus efectos, no a sus causas.
Y si desde nuestra humilde situación de impotentes ciudadanos hurgamos en las causas, podríamos encontrar que hay hambre, que son muchos los que no encuentran mejores proyectos de vida. Que la imperante y sostenida televisión apunta a un modelo de hombre que más vale, cuanto mas cuestan las zapatillas de marca que calza y ese mensaje temerario llega a todos.
Entre esos todos, hay millones de jóvenes que –droga mediante- concluyen en que solo pueden obtener esas zapatillas robándolas o que solo robando conseguirán llegar a la rubia que ven desnudarse bailando en la pantalla. Y así aparecen innumerables necesidades que se crean sin que sean necesarias y a las que las mayorías no pueden acceder.
Y si decimos que no hay mejores proyectos de vida, es porque no hay trabajo suficiente y digno para todos, que además, chicos y jóvenes ven que sus padres tampoco alcanzaron la dignidad laboral y que la subsistencia, merced a las dádivas gubernamentales no significa nada más que eso, subsistencia.
Y para terminar de hurgar… solo basta recordar que estos chicos de hoy, desesperanzados en rebeldía, conviven con adultos que abundan en plata, hecha con poco o ningún trabajo formal.
NORBERTO GIALLOMBARDO