Editorial; ALGUIEN LE MIENTE AL INTENDENTE



(17/04/2017)- El optimismo con que Martiniano Molina se expresa con respecto a estos difíciles primeros  quince meses de su gestión, en algunas oportunidades no se condice con la realidad que los vecinos viven a diario.
El Intendente anuncia planes de desarrollo, mantiene encuentros y entrevistas con las más altas jerarquías provinciales y nacionales, donde trazan acuerdos  y firman convenios.                                       Los informes de la Dirección de Prensa, son en su mayoría resaltadores de programas culturales, deportivos, inauguraciones de jornadas, y numerosos detalles de planes a iniciarse, con especial mención de los funcionarios que protagonizan los proyectos.

Estas acciones son importantes, pero no menos importante es la atención de lo específico que corresponde a los municipios. Como una vez dijo el mismísimo Presidente Perón a los intendentes de entonces; “ustedes alumbren, barran  y limpien...”
 Se anuncian compras de unidades móviles y muchas inversiones en elementos y tecnología  para la seguridad, mientras que el vecino sufre y denuncia robos y asaltos. La “policía local” parece haber perdido vigencia, ya no se ven en el microcentro de Bernal tantas parejitas como al principio y los robos continúan como siempre.
El cada vez mas intenso transito vehicular en el microcentro, ya no recuerda la existencia de inspectores de tránsito y todos circulan por donde les parece sin los mínimos controles .

En cuanto a los Servicios Públicos, no obstante los informes de compra de camiones y equipamientos, no se perciben mejoras.  Seguimos pisando basuras en las calles, vemos ratas como las de antes, seguimos sorteando los clásicos montículos de residuos del “achique”. mientras que las “huestes”  que permanecen en esos sectores, no han podido ser superadas con las nuevas incorporaciones.                                                                                         
Tenemos un Organigrama de espectaculares dimensiones, donde observándolo con un poco de humor, nos lleva a pensar si el municipio tendrá suficiente cantidad de “indios” para tantos “caciques”.                                                                                         En la tan festejada creación de una Agencia de Medio Ambiente (AMA) de la cual dependen todos los servicios de limpieza y conservación de la vía pública, levantamiento de montículos y ramas; más las podas, el alumbrado y otros, pareciera que su operatoria no alcanzara  para “amar” a tanto abarcamiento.

Además, no faltan los comentarios internos que, en voz baja,  se refieren  a la diversidad de orígenes en la cobertura de los  altos cargos, como una suerte de babel, donde mucho se  habla y poco se entiende.                           

En los vecinos prima la esperanza de que el señor  Molina encuentre la reacción que lo lleve a lograr que todos avancen para el mismo lado y se cumplan los objetivos prometidos, antes de que cargue con las culpas que no fueron suyas, pero que el tiempo y  las frágiles memorias transfieren con facilidad.                                             
Estas observaciones, tomadas de los vecinos por quienes estamos empeñados en ayudar a la gestión, sin otro fin que el del bien comun,  nos llevan a repetir  lo que dice la calle: alguien le miente al intendente...

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