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“LA NOCHE DE LOS LÁPICES” UNA CHARLA EN QUILMES

(15/09/2010)- La Charla-Debate “34 años de lucha, algo más que un boleto estudiantil” se llevó a en la Casa de la Cultura de Quilmes, con la participación del Intendente Municipal, Francisco Gutiérrez; Nora Ungaro (hermana de Horacio Ungaro); Emilce Moler (sobreviviente); Carlos “Cacho” Fuentes (dirigente de la UES ’75) y Adrián Maglieri (redactor de la lucha por el boleto estudiantil en Berazategui).
Tras el debate, el Intendente dijo “Convocamos junto a H.I.J.O.S. a una actividad que será desde la Estación de Quilmes para marchar hasta el pozo ‘de la Muerte’ y homenajear a los compañeros que dieron su vida por una causa y no es una etapa pasada que hay que olvidar sino que hay que tener en la memoria. Queremos que sea una caminata pacífica”

La charla fue organizada por la Agrupación María Claudia Falcone de la UNQ, la Agrupación Alianza Universitaria de la UNQ, la Juventud Felipe Vallese Quilmes, la Dirección de Juventud del municipio de Quilmes, H.I.J.O.S. Quilmes, la Subsecretaría de Derechos Humanos de Quilmes, Militancia Social, la Corriente Nacional Martín Güemes, Convocatoria Militante la Bernalesa y Fundación Utopías.

Historia
El 16 de septiembre de 1976, estudiantes secundarios de la Escuela Normal Nº 3 de La Plata, son secuestrados tras participar en una campaña por el boleto estudiantil. Todos tenían entre 14 y 17 años. Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ungaro, María Clara Ciochinni y Daniel Racero son los seis estudiantes que permanecen desaparecidos, en tanto el séptimo, Pablo Díaz, fue liberado poco después del secuestro.
El operativo fue realizado por el Batallón 601 del servicio de Inteligencia del ejército y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps, quien calificó al suceso como “accionar subversivo en las Escuelas”, pero este hecho es recordado como “La noche de los lápices”.
En el movimiento estudiantil secundario se vivieron experiencias hasta ese momentos inéditas en lo referente a participación política, en tanto ésta es atendida en un sentido partidario más o menos directo.
La política había impregnado el conjunto de la vida estudiantil, dentro y fuera de las escuelas. Las organizaciones políticas vieron incrementado notoriamente el número de sus militantes y el grado de su influencia. "Las tres fuerzas más importantes son, en este orden, la Unión de Estudiantes Secundarios, (UES), la Federación Juvenil Comunista (FJC) y la Juventud Secundaria Peronista (JSP)".
Si bien el gobierno militar toma en cuenta la situación en la que se encontraba la juventud argentina, no fue tan obstinado como para suponer que se debía atacar a toda la juventud por igual. La política hacia los jóvenes, parte de considerar que los que habían pasado por la experiencia del Cordobazo y demás luchas previas a 1973, los que habían vivido con algún grado de participación del proceso de los años 1973,74 y 75, los estudiantes universitarios y los jóvenes obreros, eran en su mayoría irrecuperables y en consecuencia había que combatirlos. Para ello utilizaron un pretexto tan obvio como falaz, se trataba de subversivos reales o potenciales que ponían en riesgo al conjunto del cuerpo social. El ser joven pasa a ser un peligro. Sólo tres de ellos aparecieron un tiempo después. Levantaron chicos en algunos colegios que ya tenían marcados y enemigo era todo aquel estudiante que se preocupara por los problemas sociales, por fomentar entre los estudiantes la participación y la defensa de los derechos de los mismos.