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LAS INUNDACIONES EN SERIO


(6/11/2014)- Mas de cinco mil evacuados por las inundaciones que produjeron las intensas lluvias, deberían ser el detonante definitivo para que los responsables de la seguridad nacional reaccionen ante las imprevisiones urbanísticas, que muchas de las veces ponen al descubierto flagrantes negociados para beneficio de unos pocos y en detrimento de las condiciones de vida de los más pobres que terminan siendo instrumentos del proselitismo.

No es válida  la intención  política de declamar en contra de los “Barrios Privados”.  Tal vez éstos sean una mínima y solucionable parte del problema. Canales artificiales para drenar propiedades privadas, también realizados al amparo de la impunidad, son otro de los temas que “no se tocan”.

Para mejor entender remitámonos a nuestro Distrito Municipal de Quilmes, donde no se regulan las condiciones de habitabilidad en los valles del gran  río y los arroyos. Las autoridades saben cuáles son las zonas que corren riesgo de inundación, hay estudios científicos proyecciones matemáticas del INA Instituto Nacional del Agua, estudios hidrológicos, geológicos, mapas de cuencas que indican hasta donde llega el agua, sin embargo no solo permiten la construcción de viviendas bajas, también promocionan la radicación junto a los arroyos otorgando  gratuitamente títulos de propiedad  en esos lugares. Asimismo se mira para otro lado cuando las empresas de volquetes, como también los camiones  del municipio, rellenan con áridos y basuras los humedales del río de La Plata y las cuencas naturales de los arroyos Las Piedras y San Francisco, al tiempo en que permiten asentamientos sobre esos rellenamientos descontrolados, tanto en lo ecológico como en lo sanitario.  Estas  “acciones de gobierno” son tan condenables como los “Countries”,  en zonas inadecuadas, porque las dos cosas cuentan con el beneplácito gubernamental a través de leyes populistas que solo crean condiciones anti populares para la vida de las personas y el futuro del planeta tierra.
Quienes tienen algunos años de antigüedad en el Distrito, no pueden olvidar las características y románticas “casillas” de la zona ribereña, montadas sobre pilotes, a una altura  que les permitía salvaguardarse de las crecientes naturales. Ahora en esos mismos lugares se construye sobre nivel del suelo y en cada inundación se montan espectaculares operativos, con los riesgos que implican,  no siempre con éxito deseado y con la  reposición de los  bienes perdidos, difundida como si en la entrega de colchones y frazadas residiera la gran solución al problema de las inundaciones.